Jaume Collboni: "El alquiler de temporada es el auténtico punto de fuga de la regulación de la vivienda"
El alcalde de Barcelona confía en el impulso a la construcción de vivienda y en el cierre de pisos turísticos para paliar la crisis habitacional, y no se cierra a ampliar su gobierno con Comuns y sobre todo ERC Collboni reclama al Gobierno que los alquileres de temporada tengan un tope de precio
Jaume Collboni se acerca al ecuador de mandato como alcalde de Barcelona y no esconde sus ganas de seguir otra legislatura más al frente del Ayuntamiento. Por ahora lo hace con un gobierno en solitario, de 10 concejales, aunque asegura que mantiene su intención de ampliarlo con los grupos de izquierda, especialmente con ERC, a quienes ve más predispuestos que los Comuns.
Con una actualidad marcada por la crisis de la vivienda en la ciudad, Collboni rehúye dar fechas y cifras, pero sí asegura que políticas como la regulación de precios del alquiler, el impulso a la construcción de pisos sociales o el cierre a futuro de los apartamentos turísticos darán sus resultados. Su mensaje al sector inmobiliario se resume en una frase que repite a menudo: “Las reglas del juego han cambiado”.
El alcalde y dirigente del PSC también insiste en que ciudades como Barcelona deben poder decidir cuál es su límite de visitantes extranjeros.
En su discurso de investidura afirmó que la vivienda sería su “gran prioridad”. Casi dos años después, los barceloneses lo consideran el mayor de sus problemas. Esta semana incluso hemos visto una portada del New York Times que señala la ciudad como epicentro europeo de la crisis de la vivienda. ¿Usted se ve capaz de revertirlo en este mandato? En Barcelona estamos cambiando las reglas del juego. Somos la primera gran ciudad en España que ha intervenido el mercado del alquiler, somos la primera del mundo que ha dicho que a partir de 2028 no va a tener actividad de pisos turísticos, hemos declarado públicamente que hay que intervenir también el alquiler de temporada, que es el auténtico punto de fuga de la regulación, y somos una ciudad que va a recuperar el ritmo de producción de 1.000 viviendas sociales al año. En el ámbito de nuestras competencias estamos cumpliendo. Es que se trata de la primera causa de desigualdad de las grandes ciudades. En los últimos diez años en Barcelona se ha incrementado el precio del alquiler en un 68%, pero hay países como Hungría donde la vivienda ha subido el 172%. No es un fenómeno exclusivo de Barcelona.
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Dice que están cambiando las reglas del juego. ¿Los promotores le están poniendo muchas pegas a esos cambios? Es evidente que la regulación de pisos turísticos o del alquiler afecta a las cuentas de resultados de las empresas. Pero más vale ser honestos y decirles cosas claras: en Barcelona estas son las reglas. Y en tu previsión de amortizar una inversión cuando haces una compraventa de una finca, tendrás que tener en cuenta que este será el precio del alquiler, porque es una decisión adoptada democráticamente. De hecho ya tenemos noticia de algunos fondos que han decidido no invertir en Barcelona o hacerlo con criterios diferentes.
¿Hay fondos que se han ido? No ido, pero se nos ha hecho llegar que hay fondos que se replantean su estrategia en la ciudad. Cambiar las reglas del juego cambia las expectativas de ganancias sobre un bien como es la vivienda, que en el caso de España es escaso y sensible.
Es evidente que la regulación de pisos turísticos o la del alquiler afecta a las cuentas de resultados de las empresas. Pero más vale ser honestos con los promotores y decirles cosas claras: en Barcelona estas son las reglas
Una de esas reglas, que aprobó el anterior Gobierno, es la que obliga a los promotores a reservar un 30% de las nuevas viviendas que se construyen o las de las grandes rehabilitaciones a uso social. ¿Por qué esa regla cree que no hay que mantenerla? No, nosotros la queremos mantener. Pero lo que queremos es que funcione. Para reservar una parte de la vivienda que se produce en la ciudad como protegida tenemos dos grandes instrumentos. En las zonas de crecimiento, como la Sagrera o la Marina, hay una parte del suelo que en un 40% o un 50% ya va a vivienda protegida. El 30% está pensado para el suelo consolidado. Nuestra propuesta razonable es que para que esta medida funcione queremos repercutirlo en promociones de vivienda pública en el mismo barrio o distrito. Es decir, que no esté fijado sea en el mismo edificio como hasta ahora. Porque como esto afecta a las decisiones de los promotores, la gran mayoría han decidido no promover. Queremos obtener el mismo resultado pero de forma más flexible.
¿Qué le pareció que la vicepresidenta de la asociación de promotores propusiera que se creen dos accesos en un mismo edificio, uno para vivienda la social y el otro para la libre? No voy a entrar en los detalles, pero se puede intuir mi opinión personal sobre crear entradas de primera y de segunda en un edificio. Hay que ser serios y ver cómo repercutimos ese 30% en promociones de vivienda protegida ya sea en el mismo barrio o distrito. Espero que funcione y que veamos como en dos años las licencias se disparan y, como consecuencia, disparan la vivienda protegida. No voy a entrar en guerras de cifras, pero es flagrante las pocas protegidas que se han generado en ocho años, es ínfimo.
Algunas cifras sí que podemos comentar. El precio del alquiler regulado por la ley de Vivienda ha disminuido, pero lo que ha pasado es que el porcentaje de contratos de alquiler de temporada ha subido y supone el 25% de los que se firman en Barcelona, con precio medio de 1.400 euros al mes. ¿Es sostenible que vaya aumentando ese trasvase hacia los contratos de temporada? Lo primero que quiero decir es que la regulación del alquiler de residencia habitual, los contratos de la LAU, está funcionando. Nos lo tenemos que decir porque la medida estaba cuestionada. Yo soy prudente y creo que lo importante es haber contenido la escalada de precios, que no paraba de subir como vemos en otras grandes ciudades de España. Pero es necesario regular los de temporada para evitar la fuga desde el mercado residencial. Tanto el Gobierno de España como el de Catalunya están mirando los mecanismos y se está acordando una iniciativa legislativa a nivel parlamentario. Aunque fundamentalmente es una competencia del Estado, creo que en Catalunya algo se podrá hacer. Y es cuestión de días que se anuncien las medidas. La competencia no es municipal, pero también en Barcelona y por un acuerdo con los Comuns estamos desarrollando un planeamiento urbanístico para entrar en su regulación.
Pero usted al mismo tiempo también ha pedido al Gobierno que incluya estos alquileres de temporada dentro de la limitación de los precios. ¿Exactamente, qué opción acabaremos viendo? La que acuerden las fuerzas progresistas en el Parlament de Catalunya, que creo que será la próxima estación. Pero no puedo avanzar el contenido, porque no conozco la negociación.
¿Faltan inspectores para vigilar que realmente estas regulaciones se cumplan? Teóricamente esto es así. En los acuerdos de la Generalitat con la oposición se incluye un cuerpo de inspectores para velar por su cumplimiento.
El president Salvador Illa ha prometido 50.000 pisos de ahora a 2030. De estos, ¿cuántos serán en Barcelona? Lo sabremos en los próximos días, porque ahora hay un período abierto para que los ayuntamientos ofrezcamos suelo para promoción de vivienda. En este año y medio ya hemos movilizado suelo para hacer vivienda en Vallcarca, con 400, en la antigua Citroën, con 200, o la conversión del que tenía el Consorci de la Zona Franca con 2.000 viviendas en Sant Andreu. La prioridad de los servicios urbanísticos es localizar suelo: lo llamamos la operación rastrillo, para localizar solares públicos para ponerlo a disposición de la Generalitat para promover vivienda. Vamos a intentar ir lo más rápido posible, pero no doy cifras y fechas porque es un tema complejo y las previsiones que han hecho los gobiernos anteriores de Barcelona no se han cumplido.
Usted estaba en esos gobiernos. ¿Por qué no se hizo? No voy a entrar a cuestionar lo que hicieron. En primer lugar, porque nosotros formábamos parte, y porque se hizo todo lo que estaba en nuestras manos. Por ejemplo, en el ámbito de los pisos turísticos, de la transparencia del mercado, de la persecución de la ilegalidad… Se hicieron avances extraordinarios. Pero es una cuestión de acentos, y nosotros lo hemos puesto en la producción de vivienda, cuya materia prima es el suelo. Debemos producir a escala suficiente para atender no solo a los sectores más vulnerables, sino para que alcancen a familias de clase trabajadora y media, porque el problema les impacta también de lleno.
La prioridad de los servicios urbanísticos es localizar suelo: lo llamamos la operación rastrillo, para localizar solares públicos para ponerlo a disposición de la Generalitat para promover vivienda
Ha anunciado el cierre de los 10.000 pisos turísticos que hay en Barcelona en 2028, en base a una ley autonómica que así lo permite a partir de esa fecha. ¿Qué está haciendo ya el Ayuntamiento para preparar esa clausura masiva? No es que sea una clausura, en el sentido de que vayamos a precintar los pisos, es que la actividad no se podrá realizar porque no existirá la regulación que lo permita. De hecho, estamos muy contentos con
la sentencia [favorable] del Constitucional, porque se decía que vulneraba la propiedad privada y nosotros decíamos que era compatible con esta medida. Porque defendemos que el uso fundamental de la vivienda es para uso residencial. Evidentemente los propietarios pueden llevarlo a los tribunales, pero la medida es compatible con la propiedad privada. Lo que haremos es llegado el momento no regular esta materia y las licencias decaerán.
https://youtube.com/watch?v=gh4J-nlZUDk
¿Por qué es tan drástico con los pisos turísticos y, en cambio, en materia hotelera cree que aún hay margen para nuevas aperturas? ¿No es contradictorio? Es que lo dice el planeamiento urbanístico. Esto es un malentendido. No es que yo diga que vamos a seguir creciendo en plazas hoteleras, es que el planeamiento actual [el PEUAT] no deja crecer en las zonas 1 y 2 de la ciudad, pero en las 3 y 4 tiene previsión de crecer. Y se hizo en etapas anteriores del gobierno municipal. Es razonable que en zonas como la nueva estación de la Sagrera, que será la primera entrada a la ciudad, se proyecten hoteles. Todas las grandes estaciones los tienen. En el centro, que ya no pueden asumir más, hemos limitado la oferta. Una decisión que en su día fue controvertida y que hoy todo el mundo entiende.
Cuando hablamos de turismo, ¿usted cree que hay demasiados turistas en la ciudad? Barcelona, y no solo de ahora, ha empezado un camino relevante, que creo que marcará tendencia en otras ciudades, en decir que existen límites. Es difícil y poco honesto decir cuántos miles o cientos de miles, pero sí hemos introducido una variable en las políticas turísticas: decir que tenemos derecho a decidir cuál es nuestra capacidad. Yo cuando hago de turista y veo cómo están los centros históricos de algunas ciudades italianas, con un comercio mimético, con una masificación que impide tener una experiencia de visita razonable, que vas a ver una obra en un museo y solo ves móviles… Las ciudades tenemos derecho a poner límites. Es difícil decir cifras, pero por ejemplo vamos a reducir el número de visitantes de los que están menos de 12 horas en Barcelona cuando hace escala un crucero.
Barcelona ha empezado un camino relevante, que creo que marcará tendencia en otras ciudades, en decir que existen límites al turismo
Pactó con los Comuns reducir terminales de cruceros. ¿Veremos realmente en los próximos años menos cruceristas en la ciudad, después de haber alcanzado cifras récord? Hemos pactado con los Comunes reducir las terminales que ellos pactaron con el Puerto en su día, y lo hacemos con el ánimo de reducir los cruceros de escala todo lo que sea posible. Esto tiene que ver con las terminales y con las navieras. Porque la idea de que el uso intensivo que hace un crucerista en la ciudad, que aporta poco y ocupa mucho espacio público, es un consenso en la ciudad. Y tengo que reconocer que el Puerto es sensible a esta petición. Nosotros hacemos una inversión para hacer la nueva Rambla o el Parque Litoral y queremos que los barceloneses recuperen el centro de la ciudad, no lo hacemos para los cruceristas.
Sobre el Aeropuerto del Prat, el consejo asesor en Infraestructuras del Ayuntamiento emitió un dictamen en el que considera la ampliación urgente, pero pide se realice que preferiblemente sin tocar los humedales. ¿Ustedes ven posible el alargamiento de la tercera pista sin afectar La Ricarda? Los expertos nos dicen que sí, lo cual es una magnífica noticia. Veremos los estudios, pero es importante que no afecte a las zonas húmedas y que tenga el menor impacto en el territorio. Barcelona tiene una economía muy internacionalizada y necesitamos estar muy bien conectados internacionalmente, y tenemos la posibilidad de hacerlo más con vuelos transcontinentales con Asia y Estados Unidos. Nuestras universidades, empresas, parte del turismo, necesitan esos vuelos directos. Y defendemos que se haga esa ampliación.
Más allá de la afectación de zonas naturales protegidas, ¿es compatible hacer crecer el aeropuerto con los objetivos políticos de reducir las emisiones de CO2? Sí. Si mira los objetivos de descarbonización, verá que la aviación civil en 2050 tiene que ser neutra en emisiones.
¿Y si no se cumple? Esperemos que sí, porque si no colapsaremos. La aviación civil tiene la obligación de descarbonizarse: hay tecnología y experiencias en marcha y tenemos que hacer que pase. Igual que con el automóvil, y no por ello vamos a decir que no haya coches o que cierren las industrias del automóvil. Yo eso no lo diré.
Aboga por articular mejor la trama metropolitana de Barcelona, a la que llama ciudad de los cinco millones. ¿Es posible que su movilidad vaya bien cuando vemos las imágenes de estas semanas en Rodalies? Es innegable que tenemos un atraso histórico de inversión en Rodalies, y añadiría el metro, en Barcelona. Nunca se debe parar la máquina de inversión en líneas de ferrocarriles, porque la ciudad está constantemente en crecimiento y porque es la forma más sostenible y eficiente de articular un territorio metropolitano es esta. Desafortunadamente, las inversiones del Estado en los últimos 20 años han sido insuficientes. Y las de la Generalitat, por ejemplo con la línea L9 del metro, también. Lo que explica en parte los colapsos, con mucho margen de mejora, es que suceden porque se están produciendo las inversiones pendientes, que tienen consecuencias en la movilidad. Pero es muy mejorable, sobre todo la información, y hay que pedir disculpas a los usuarios.
En política municipal, usted tenía intención de ampliar el gobierno. ¿Ahora ya da por hecho que acabará el mandato en solitario? No. Mi puerta sigue abierta a la colaboración con los grupos de izquierda, Comuns y ERC. Y en el caso de ERC la opción de hacer un gobierno de coalición sigue viva.
La opción de hacer un gobierno de coalición con ERC sigue viva
¿Viva y viable? Viva y veremos si viable. Por mi parte espero que sea así. Me podrán decir que gobernando solos esto parece que funciona y ya avanzan los proyectos, pero creo que hay que estructurar una mayoría progresista en la ciudad y que no hay que esperar a las elecciones de 2027 para hacerlo. Podemos hacerlo antes. Hay que crear las condiciones para que eso pase.
¿Lo ven más viable con ERC que con los Comuns? Si les pregunta a ellos verá que sí, que ERC lo ve mucho más viable que los Comuns.
Esas dificultades para entenderse con los socios no son exclusivas del Ayuntamiento de Barcelona. También le pasa a Pedro Sánchez y al Govern de Salvador Illa. Es que en Barcelona socios no son. A mí solo me gustaría tener una parte del buen entendimiento que la Generalitat tiene con los Comuns, y ya no digamos en el Gobierno entre Sumar y el PSOE. Desafortunadamente, nos está costando más.
Ahora que habla de Sumar y PSOE y su frágil equilibrio con algunos de sus socios parlamentarios. ¿Cree que el presidente Sánchez depende en exceso de Junts? Lo que te hace depender o no es la aritmética. Y es obvio que en el caso de la política española hay un bloque progresista y uno de partidos nacionalistas que configuran la actual mayoría. Es la que Sánchez tiene la obligación de articular, porque la alternativa es imposible.
¿Ha cedido demasiado a veces con Junts? No. Lo que se ha ido planteando, y la prueba son los resultados en Catalunya, nos indican lo contrario. Se ha conseguido volver a las instituciones, al marco de la legalidad, hablar de políticas… Te podrán entusiasmar más o menos los acuerdos en función de las concesiones que hacen, pero por fin hablamos de políticas concretas. De lo que nos quejábamos hace años es que no se hablaba de Rodalies, de transporte público, de políticas de seguridad… Y esto se ha conseguido. Es una magnífica noticia.
https://youtube.com/watch?v=jLljCWW3y5A
Barcelona ha destacado por su compromiso pacifista con manifestaciones multitudinarias en la historia reciente. ¿Cómo se observa desde la alcaldía el plan de rearme europeo? Sobre eso tenemos una propuesta que el 15 de mayo lanzaremos junto con 15 ciudades europeas, que se llama
Mayors for housing y que lideramos Roma, París y Barcelona. Consiste en decirle a la Comisión Europea que al menos la inversión que se haga en vivienda debe tener el mismo tratamiento fiscal que la que se haga en defensa. Lo que sea necesario gastar en defensa no debe desatender las políticas internas y la lucha contra las desigualdades, que en las grandes ciudades se centra en la vivienda.
Ya para acabar. ¿Nos puede confirmar ya si Jaume Collboni será candidato a la alcaldía el 2027? Seré un alcalde que se presentará a la reelección.
Ver el vídeo de la entrevista. https://youtube.com/watch?v=dyMT1BsMWQM